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Jeudi 26 novembre 2009 4 26 11 2009 15:25

                                  DE FINES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIO DEL XX

 

París, 25 de noviembre de 2009

Texto de Efer Arocha

Fotos Gentil cortesía de Yves Monino

Traducción de Nathalie Duhart

 

                                                              Una imagen de Colette ama de casa burguesa

 

          A fines del siglo XlX se presenta una tensión en Francia entre la III República, libre pensadora, antirreligiosa y laica, y la iglesia católica que se le opone. El Papa León XIII lanza la Encíclica Humanum Genus condenando abiertamente la Franco Masonería y recomendando a la vez la creación de una asociación obrera católica. Como el fenómeno político no es ajeno a la literatura, conviene señalar a los escritores filo religiosos contemporáneos de Colette. Los más destacados son Claudel, Gide, Bernanos, Mauriac y Péguy. Ella, hija de Francia rural, profesa el rito católico: será bautizada y casada en el seno de la iglesia, no obstante de que su madre era una mujer libre pensadora al margen de toda creencia, y su padre un convencido republicano anti-bonapartista.

          Abordar la vida y la obra de Colette, así sea de manera extremadamente rápida; debido a que estamos obligados a ello, nos ha resultado difícil en razón de que obra y vida presentan una redondez de manzana cuyo contorno es el mismo. Entonces el primer paso es decisivo para entrar en tema. Escogimos un acontecimiento normal de familia por aquello de que hay vivencias claves en la historia de una persona que se presentan como anecdóticas, siendo a la postre determinantes de toda una existencia. Ese es el caso de la escritora. Su vida la determinó un azar feliz o coincidencia producto del amor; tropezón, equivocación o accidente, como dicen los enamorados despechados.

          Ella conservó las reminiscencias masculinas que desde muy temprano cambiarían la ruta de su apacible juventud, como conservó toda su vida el acento de provinciana borgoñesa que le daban un toque de gracia ante la exigencia fonética de la lengua francesa. Igualmente su juventud fue resaltada por su larga cabellera, siendo uno de los atractivos para quien, en la última década del siglo XIX se hiciera conocer literariamente con el seudónimo de Willy, que fue el definitivo entre muchos, puesto que su primero, Henry Maugis, escasamente tuvo vida cuando escribió en la revista, La Nouvelle river gauche, junto a Jean Moréas, Paul Verlaine y otros. Una particularidad de Willy será determinante para que Colette sea lo que es hoy en la memoria de las Letras Francesas. Willy no solamente era un apodo, sino también el nombre de una fábrica bien singular, cuya mercancía era producir textos literarios que él hacía escribir a otros, como fueron Francis Carco, Toulet, Curnonski y muchos más. Existe una anécdota que lo retrata de cuerpo entero. En 1887 luego de firmar tres obras serias, sobre su foto hace una declaración sincera; confiesa que de las anteriores publicaciones no ha escrito ni una sola línea. Su padre empieza a dudar de sus actividades periodísticas y también literarias, se molesta porque se le asocia con la Casa de Edición Gauthier-Villars, precisamente en el “Rez-de-Chaussée” -planta baja-, “quai des Grands Augustins”, es donde Willy tiene su oficina que fue el sitio de cita de las grandes celebridades de fin de XIX. Los jornaleros que escriben a destajo, son personajes que en la literatura francesa se les conoce como negros. Los libros que aparecían con la marca de Willy eran sinónimo de calidad, y los lectores los devoraban enseguida. La práctica de Henry Gauthier-Villars, nombre de pila de Willy, fue corriente desde los tiempos en que los franceses empezaron a escribir textos literarios.

 

Una foto de Willy con el mismo perro, el mismo dia de la anterior.

          El 15 de mayo de 1893 se conoce la noticia del matrimonio entre Willy y una tal Sidonie Gabrielle Colette. Michèle Sarde, en la biografía de Colette narra que Willy era un cronista que escribía sobre danza, música, teatro, literatura, temas de farándula, mundanos, noticiosos; es decir, un polifacético del oficio. Sus escritos los publicaban decenas de periódicos: L’Action française, L’Assiette au beurre, Le Capitole, Le Cancan, Le Chat noir, La Chronique parisienne, Cocorico, Le Courrier français, Le Courrier musical, L’Ère nouvelle, L’Hermitage, Le Génie civil, La Grande Revue, Le Journal amusant, Mascarille.... En la década del 90 del siglo XIX se publicaban en Francia, dos mil ochocientos cincuenta y un periódicos y en 1900 compiten en el reparto del mercado de la prensa tres mil cuatrocientos cuarenta y dos. Con una masa como ésta, el ser periodista es un oficio de prestigio y también lucrativo. La noticia se difunde por todas partes debido a que Willy es un periodista famoso en los medios de prensa, en los círculos del teatro, en los salones de banquetes, barrio latino, bares, restaurantes. Es un personaje de la cultura y del arte, mientras que la contrayente, una perfecta desconocida.

          Ella conoció a su futuro amado cuando tenía dieciséis años, en tanto que él la doblaba en edad. Si le damos crédito a las notas de Pierre Varenne, Colette y Willy se habrían conocido en 1889 en la librería Gauthier-Villars, cuando ella acompañando a su padre entró en el establecimiento para comprar unos libros de ciencia. Encontrándose él en función de atender a los clientes. El vendedor de libros al mostrador la cortejó de inmediato con los métodos de seducción propios de un Casanova, causándole un efecto tal, que ella no sólo quedó impresionada sino prendada. El resto vendría por añadidura.

 

Colette en "Rêve d'Egypte", un duo con Missy en 1907 que provoco un escandalo mayor por parte de la familia de Napoleon III (la marquesa de Belbeuf nacio Mathilde de Morny, hija de un bastardo real y medio hermano, por su madre, de Napoleon III que lo hizo duque). Colette por fin se ha separado de Willy y vive con Missy, y para ganarse la vida sera mima en la tropa de Georges Wague, el gran mima de 1890 hasta los años 1950. Ella trabajara mucho, haciendo un monton de giras, entre 1906 y 1913, escribiendo muchos libros de las cuales te aconsejo /Les vrilles de la vigne/, publicado en 1908, cuentos cortos que son un homenaje a los artistas pobres y a su dura vida, a los que llamamos hoy los "interimaires" o los "precarios".

 

          Gabrielle Sidonie nació el 28 de enero de 1873, hija menor de Sidonie Landoy y del capitán Jules Joseph Colette, en Saint-Sauveur-en-Puisaye, Basse-Bourgogne. Pequeño poblado de Francia que se pierde en las tinieblas del anonimato, sólo se destaca porque en sus predios existe un pequeño castillo y las ruinas de una torre de los sarracenos que según los analistas medievales se sitúa en el siglo XI. Actualmente, de acuerdo a las estadísticas de la municipalidad, para 1999 la población era de 940 personas, la cual aumentó hasta el 2005 en 9 individuos, asunto notorio por lo favorable. En las zonas campesinas para este tipo de poblado el descenso de la natalidad no se logra revertir. La cantidad señalada nos entrega una composición de género de 46,7% para los hombres y 53,3 para las mujeres. Para la misma fecha, la tasa de desempleo era de un 15,5%; mientras que los jubilados subían al 38,9 de la población total, visión cuantitativa que da una idea general del lugar. Tenía dos medios hermanos del anterior matrimonio de su madre, Juliette y Achille, y Léo por parte de su padre.

          Impregnada de la campiña francesa creció jugando con los gustos y juguetes de la época. Asistió a la misma escuela al igual que las demás niñas de su edad. Soñó imaginando mundos, fruto de su adolescencia. Siguiendo la costumbre fue bautizada en el rito católico. Su propio dictamen, el de su familia y biógrafos, fue que abrazó en su niñez una felicidad a borbotones mientras crecía. En 1889 obtiene el certificado de sus cursos escolares en Auxerre, cesando definitivamente sus estudios. Un hecho que le hizo una cicatriz en su subconsciente, sucedió en 1890 cuando todos los muebles y la casa natal fueron rematados en subasta pública, obligándoles a huir de la ciudad, refugiándose en casa de su hermano Achille que ejercía como médico en Châtillon-Coligny.

          Contrajo matrimonio en Châtillon-Coligny. Michèle Sarde describe una boda de silencio y lúgubre, tildándola de melancólica, sin misa, a pesar de que la contrayente milita en la fe católica. Escasamente una simple bendición a las 4 de la tarde. Por parte de la novia dos testigos: Adolphe Hourdard y Pierre Veber. Lo peor, la novia de una palidez cercana a la muerte y sin presencia de fotógrafos… No obstante que el cuadro exuda gotas de parcialización, la realidad descrita es el producto de la situación del novio, cuya conveniencia matrimonial le exige la mayor discreción y secreto, dado sus intereses de hombre cargado de amores prohibidos.

          El que Colette se convierta en una escritora es una consecuencia derivada de su matrimonio. Willy siempre estaba buscando quien le escribiera, inclusive hasta para sus crónicas. No podía atender la abrumadora demanda. Geneviève Dorman, otra de sus tantas biógrafas afirma que Willy encontró los cuadernos de apuntes de su mujer y de inmediato corrió para donde un editor.

          Claudine à l’école -Claudine en la escuela-, editada en la primavera de 1900, y como de costumbre firmada por Willy. Esta vez procede de una manera distinta; hace un prefacio en el que agradece a su esposa por la ayuda en la realización de la obra. Los lectores se preguntan apenas, si es otra usurpación. Rachilde que se dispone hacer una excelente crítica en El Mercurio de Francia le escribe a Colette, pidiéndole autorización para mencionar su nombre. Ella le responde con mil razones para que sólo aparezca el nombre de su esposo. Actitud que la colma de felicidad. Charles Maurras hace un elogio de la novela en la Revue Encyclopédique captando ya en el texto la madurez de la escritura y dominio en el estilo. El editor Ollendorf lleno de placer despacha para librerías 40.000 ejemplares cada tres semanas. Vendrá la serie de Claudine: Claudine à Paris, Claudine en ménage, Claudine s’en va. Escribió cuatro novelas con el personaje de Claudine. Los temas, como puede colegirse por el título, pertenecen al mundo de lo anodino, encierran el suceder de la vida diaria de los seres intrascendentes que somos la gran mayoría; modelando al ser anónimo. El rol del personaje tiene la estatura que exige la trama narrativa donde la sencillez y la simplicidad ilativa imprimen el primer aval de calidad.

          En algunas novelas comienza a aparecer el nombre de Colette en la portada, antecedido por el de Willy. Es el caso de Claudine s’en va; en edición de la época y que tengo ante mis ojos, para luego figurar como única autora. Conviene aquí señalar que había un prototipo de mujer parisina de la época, que se enmarca dentro de determinados parámetros, que definen un mundo y un submundo de liberación femenina. Como por ejemplo: ellas pueden exhibir públicamente sus amigos, ir al teatro, mostrar furtivamente sus amantes, asistir a los salones literarios, entre quienes se encuentran mujeres de Letras y periodistas. Escriben textos periodísticos y novelas de escándalo, siempre bajo la sombra protectora de un hombre notable o influyente. Sin Alfred Vallette no habría sido posible Rachilde; sin Anatole France qué habría sido de Madame Arman. Por eso no es sorprendente que sin Willy no habría existido Colette. Y qué decir de otras escritoras: María Luisa de Heredia, hija de poeta. Judith Gauthier, igualmente hija de poeta, o la esposa de Henri de Régnier; seguido de una larga lista. Sin embargo, hay que destacar que en 1881, Hubertine Aucler, crea La citoyenne, -La ciudadana-, primer periódico que exige los derechos políticos y civiles para la mujer. Marguerite Duran, antigua pensionista de La Comedia Francesa, funda La Fronde, en 1897, primer cotidiano hecho enteramente por mujeres, donde se tratan temas políticos y también literarios. La presencia de una corriente feminista reivindicativa es muy acentuada en esos tiempos.

          En 1904 se publicará Dialogues de bêtes, -Diálogos entre animales-, texto escrito lejos del bullicio parisino, percibiendo exclusivamente el silencio que se produce en plena soledad, en un lugar denominado Monts-Boucons. En la portada aparecerá también por primera vez el nombre de su verdadero autor, -Colette-, con un prólogo de Francis James. Dos animales domésticos serán los personajes principales. Toby-Chien y Kiki-la-Doucette.

                                                                                                        Editions F. Nugeron.

 Colette disfrazada de Claudine (lo que fecha esta foto de 1901 o 1902), con un comentario de su propia mano pero muy posterior a la foto : "Colette et Toby-Chien. Deux braves types à qui on avait appris à faire le beau et donner la patte."(Dos buenos mozos a quienes se les habia enseñado a hacer reverencia y a dar la pata)."Faire le beau" es cuando el perro (o el oso en el zoologico) se ponen de pie sobre sus patas traseras para que les den comida).

 

          Libro famoso que sigue vivo en las librerías. En la actualidad circula una edición de la Editorial Folio. Dos razones son la causa de la juventud del texto. Una es el afecto nacional que tienen los franceses por los animales domésticos; los quieren tanto, con un afecto que da la sensación de desanimalizarlos y en su reemplazo se humanizan. Hasta en las enfermedades se parecen a sus dueños, sufren de alergias, estrés, diabetes, insuficiencia renal y todo el resto de la gama de las quejumbres humanas. Con esto nos recuerdan la poca diferencia que existe entre ellos y nosotros. El trato que se da a los animales es ahora uno de los metros que establece la estatura del progreso de los pueblos. La otra es en el plano literario. Colette se esfuerza por darnos una idea de cuál podría ser la comunicación entre las distintas especies, y esto es el gancho que lo mantiene en lectura permanente. Mi amigo Yves que es lingüista de oficio, me argumentaba en días pasados diciéndome que si los animales hablaran lo harían como lo escribe Colette. Sin embargo, desde la perspectiva de la cognición es un punto vedado en el cual la ficción no accede a la realidad. De ahí que existan impedimentos en la verosimilitud, en razón que hay realidades que no son ficcionables.

                                                                                                       Editions F. Nugeron.

Par VERICUETOS - Publié dans : CRITIQUE LITTERAIRE
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Jeudi 26 novembre 2009 4 26 11 2009 14:48

                                                                                            © Collection Viollet.

                                          Escribiendo en su primer apartamento del Palais Royal, ahi por los 1930.


          Tenía 33 años cuando en un noviembre de 1906 a causa de una disputa, su esposo, como dicen en Colombia “la puso patas en la calle”, logrando encontrar albergue en 2, rue Georges-Ville, muy cerca de l’Étoile, en casa de una de sus amigas, la marquesa de Belbeuf. Posteriormente alquilaría una planta baja en el 44, rue Villejust, lugar que declara ser su residencia oficial, después del famoso escándalo protagonizado en el Moulin Rouge, -Molino Rojo. La separación trajo como consecuencia un cambio radical en su existencia. Ahora ya no escribe si no que empieza una carrera de bailarina en el Music-Hall que termina en 1912, allí se inicia presentando pantomimas orientales, vestida sugestivamente. Simultáneamente participa en presentaciones en el Teatro Marigny, Molino Rojo y también en el Bataclan. Son los años locos cuando la crítica social la denomina, “La Vagabonde”, por el desparpajo de sus rupturas y ella para honrar el apodo una obra con este título.

          En sus comportamientos la virtud es hollada en todas las direcciones. Se le tilda de andrófoba y posteriormente de misándríca, decires que tienen parte de sustento en la realidad puesto que empieza el período de abandonar sus aventuras masculinas para reemplazarlas por las femeninas. Su primera experiencia la tiene con su compañera de baile, Mathilde de Morny, hija del duque de Morny, hermano uterino de Napoleón III. Ella fue sustituida por Nathalie Clifford de Barney, más conocida como La Amazona, y así sucesivamente. Con estos actos Colette se convierte en un faro de auténtica libertad, libertad que se inicia en la apropiación de su propio cuerpo, el cual supera los cerrojos que le cierran paso al goce, mediante los placeres sensitivos. La experiencia le indicará que debe volver a caminar por el viejo deshecho. Correspondió a Auguste-Olympe Hériot volverla a la senda perdida, y luego de otros amores contraerá segundas nupcias con el político y periodista Henry de Jouvenel en 1912, con el cual tendrá una hija, nacida en 1913. Empedernida en amores masculinos se volverá a casar por tercera vez en 1935 con Maurice Goudeket, a quien logró rescatar en la Segunda Guerra Mundial de manos de la GESTAPO por su origen judío. En este lapso, en 1908 puso en circulación Les Vrilles de la vigne,-Los zarcillos de la vid. En 1909 L’Ingénue libertine, -La libertina ingenua. 1910 La Vagabonde,-La Vagabunda. 1913 L’Entrave, -La Traba. En el mismo año, L’Envers du music-hall, -El revés del music-hall. En 1916 La paix chez les bêtes, -La paz entre los animales. 1917 Les heures longues, -Las largas horas. 1918 Dans la foule, -Entre la multitud. En 1919 Mitsou. 1920 Chéri, obra que al igual que La Fin de Chéri publicada en 1926 y Le Blé en herbe, Trigo en germinación, en 1923, son consideradas por la crítica como sus obras máximas, especialmente La Fin de Chéri.

          La traducción de Le Blé en herbe que más me agrada es Trigo en germinación, debido a que la obra es el producto de otra trasgresión al estilo de Colette. Es un eje escondido detrás de una tercera o cuarta lectura, mientras que en Chéri resulta ser un personaje de lecturas de superficie. En Trigo en germinación, la estructura temática se sostiene en un eje principal que es el amor entre dos adolescentes. Al inicio de 1920, Bertrand el hijo de Henry Jouvenel, -marido de Colette- y de Claire Boas, pareja que se había divorciado cuando él tenía 4 años, y cuya crianza quedó a cargo de una nodriza irlandesa, proverbiales por su disciplina de hierro, habitando un gran apartamento en París. Su familia pertenecía a la alta burguesía francesa razón por la cual entre sus recuerdos infantiles está la vivencia que por su casa hacían visitas periódicas Claudel, D’Annunzio, Anatole France y Bergson, y algunos de ellos les leían pequeños cuentos infantiles. Bertrand fue educado por profesores a domicilio, el entorno lo convertirá en un joven tímido y nulo para enfrentar los recovecos de la vida. Claire impedía por todos los medios que Bertrand fuera de visita a la casa de su padre. ¡Vieja historia como años tiene el mundo! Bajo la amenaza jurídica tuvo que ceder y fue así como en una tarde con un ramillete de flores llegó el adolescente a la casa de Colette. Ella que tenía mayores conocimientos en conquistas masculinas mejor que una hetaira, no tuvo el menor inconveniente en seducirlo. Bertrand es el personaje subyacente que a veces emerge en forma directa en la novela Chéri y La Fin de Chéri.

 
          La Fin de Chéri es una novela relativamente breve, lejos del gusto actual en el género, donde los lectores piden verdaderos mamotretos. Su forma de narrar y el papel de los distintos personajes se cristalizan en una escritura robusta y madura. En cuanto al tema, como acertadamente lo anota Yannick Resch en la introducción de la novela, se desenvuelve en una atmósfera parisina de mentalidad específica, ambiente nocturno donde se danza con frenesí hasta el alba, para huir del calor y de los olores, donde se sienten aún los resuellos de la Guerra del 14, que parecen no ;encontrar el fin. Para escaparse se usan dos medios: el dinero y el placer. Se retorna a los valores del hombre parásito y ocioso de antes de la guerra. Chéri es el modelo al servicio del más mínimo capricho. Perfecta representación de esa clase social que ha logrado tirar partido de la guerra. Sin embargo, tiene otro papel contradictorio, se molesta por su protagonismo de vivir en la desocupación, y busca en el trabajo el remedio para encontrar el sabor de vivir. Pero el trabajo aparece como símbolo de compromiso, de tráfico, de justificaciones, dándose cuenta que el mundo sigue igual. Ante este hecho el adaptarse no es posible porque es una claudicación; sublevarse es la salida válida. Los personajes se asemejan a una bola de billar dando bandazos en razón de una trama contradictoria, ya que ella es la síntesis del lapso que media entre dos Guerras Mundiales. En la primera página ya en las tres primeras líneas Chéri, duda después de cerrar la reja del jardín y de oler el aire. Nos afirma que hace buen tiempo, para de inmediato retractarse sosteniendo que no hace buen tiempo.


                                                                                              Photo Nicolas Chesnais. ©Baobab.

  En esos años 40, en su segundo apartamentico del Palais Royal donde también vivia Jean Cocteau. 
 

                                        Extrait de La fin de Chéri de Colette


          "Elle se repose, pensa Chéri. Elle rêve aux docteur Arnaud, ou à la Légion d'honneur, ou à la Royal Dutch. Elle est jolie. Qu'elle est jolie ! Va, encore deux, trois heures de sommeil, et puis tu iras le retrouver, ton docteur Arnaud. Ce n'est pas bien grave. Vous vous retrouvez avenue d'Italie, dans la bonne boîte qui pue le phénol. Tu lui diras "oui docteur, non docteur", comme une petite fille. Vous aurez l'air bien sérieux. vous jonglerez avec des trente-sept quatre et des trente-huit neuf, et il tiendra dans sa grosse main au coaltar ta petite patte au phénosalyl. Tu en as de la chance, ma petite fille, d'avoir un roman dans ta vie ! Ce n'est pas moi qui te l'ôterai, va... Je voudrais bien, moi aussi..."

Edmée s'éveilla soudain, d'un mouvement si vif que Chéri ressentit la suffocation d'un homme à qui on coupe impoliment la parole.

"C'est toi ! c'est toi !... Comment, c'est toi ?
- Si tu en attendais un autre, je te fais mes excuses, dit Chéri en souriant.
- Oh ! c'est intelligent..."
Elle s'assit sur le lit, rejeta ses cheveux en arrière.
" Quelle heure ? tu te lèves ? Ah ! non, tu n'es pas encore couché... tu rentres... Oh ! Fred ! Qu'est-ce que tu as encore fait ?
- "Encore" est un compliment... Si tu savais ce que j'ai fait..."

Elle n'en était plus au temps où elle suppliait, les mains sur les oreilles : "Non ! non ! ne dis rien ! ne raconte pas !" Mais Chéri, plus vite qu'elle, s'écartait de l'époque innocente et malicieuse où il pouvait, rentrant au petit jour, tourmenter normalement une jeune femme en pleurs, puis l'entraîner avec lui dans un sommeil de champions réconciliés. Plus de caprices... Plus de trahisons... Plus rien que cette chasteté inavouable... »

Il  jéta loin de lui ses chaussettes pouissiéreuses, offrit à sa femme un visage pâle, habité à tout disimulé sauf sa volonté de disimulation, s‘assit sur la couche de lin fin et de dentelle:

-         Sens-mo ! dit-il. Hein ? J’au bu du whisky.

Elle rapprocha leurs belles bouches, posa ses mains sur les épaules de son mari.

-         Du whisky… Répeta-elle, rêveusse… Du whisky… pour quoi ?

****

          Ella descansa, pensó Chéri.  Sueña  con el doctor Arnaud, o con la Legión de honor, o con la   Royal Dutch.  Esta hermosa. ¡ Como esta de hermosa ! Vaya, todavía dos, tres horas de sueño, y luego irás a encontrarlo, tu doctor Arnaud. Esto no es muy grave. Ustedes se encontraran en la Avenida de Italia,  en la buena discoteca que huele a fenol.  Tú le dirás " sí doctor, no doctor ", como una ninita. Usted tendrá el semblante muy serio. Usted hará malabarismos como el  treinta siete cuatro y los treinta y ocho nueve, y  tendrá en su gruesa mano de alquitrán tu pequeña pata  al phénosalyl. Tienes suerte mi ninita, de tener una novela en tu vida!  No seré yo quien te la quitara, vaya ...Ya quisiera, yo tambien "

          Edmée se despertó de repente, con un movimiento tan vivo  que  Chéri  sintió la sofocación de un hombre a quien se le corta la palabra descortésmente.

" ¡ Eres tú ! ¡ Eres tú!... ¿ Cómo, Eres tú ?

- Si esperabas a otro, te presento mis excusas, dice Chéri sonriendo.

- ¡ Oh! Eres inteligente... "

 Se sentó  sobre  la cama y  echo sus cabellos para atrás.

" ¿ Qué hora es ? ¿ Te levantas? ¡ Oh! No, tù no te has acostado todavia... apenas vuelves...Oh! ¡ Fred!  ¿Qué es lo que has hecho otravez ?

- "Otravez" es un cumplido... Si supieras lo que he hecho... "

          Ya no estaba mas en ese tiempo en que suplicaba, las manos sobre las orejas: " ¡ no! ¡ No! ¡ No digas nada! ¡ No cuentes! " Pero Cheri, más rápido que ella, se apartaba de la época inocente y maliciosa cuando podía, volviendo al alba, atormentar normalmente a una mujer joven sollozando, luego llevarla  con él a un sueño de campeones reconciliados.  No  más  caprichos... No más traiciones... Sólo esa castidad inconfesable... "

          El tiro lejos  sus calcetines polvorosos,  le ofreció a su mujer una cara pálida,, habitada en disimular todo, salvo su voluntad de simulacion, se sento sobre la colcha de lino fino y de encaje :

-    Siénteme ! dijo, hee? He tomado whisky.

Ella acerco sus bellos labios, puso sus manos sobre los hombros de su marido.

       -   Whisky... Repitio ella, sonadora... Whisky... ¿ por qué   ?


         
Sidonie Gabrielle Colette produjo una obra literaria muy lejos de otro contemporáneo suyo y también uno de los grandes de la literatura francesa, Valentin Louis Georges Eugène Marcel Proust. El texto de Colette es un recipiente que alberga en toda la producción hasta 1920, huellas de distintos estratos sociales con una tendencia al registro de lo popular. Esto se encuentra en la lectura de superficie en la serie Claudine, la que es a su vez una condensación de lo juvenil. Un particularismo de la historia literaria de este país es el nexo que se objetiviza entre escritor y publicidad. Colette explotó plenamente dicho filón; tan intensamente que fue la causa de la ruptura literaria entre ella y Willy. Claudine sirvió para promover todo tipo de productos: perfumes, ropa, utensilios de cocina cubriendo una amplia gama del área de la propaganda comercial. Como el éxito era total, personalmente entró en el medio. Su silueta en caricatura, dibujo o retrato competía con Claudine en la acción de divulgar productos. A continuación la reproducimos haciendo propaganda en el área de los fumadores. Su papel corresponde a lo que ahora hacen los deportistas famosos, que tiene mayores ingresos por las actividades colaterales que los producidos en función de la actividad principal.

 

   


          Se lanza en diversos negocios como un salon de belleza, y no desdeña prestar su nombre a la publicidad. Mas o menos 1935, ya vive con su ultimo marido, Maurice Goudeket (que sus amigos y enemigos llamaban "Good Quéquette" o "Buena picha", un joyero judio que Colette salvo de la deportacion en Alemania, sacandolo del campo de concentracion de Drancy donde paso unos meses en 1942 .  

 

        


(Caricatura de Paul Colin, un célebre dibujante del entre dos guerras, 1930) : Collection J. Tabaste. 


         

          Colette en vida disfrutó del reconocimiento de sus contemporáneos. En1935 entra a la Real Academia de Bélgica. En 1945 fue elegida por unanimidad como miembro de la Academia Goncourt. Dos años después le publicarán sus obras completas, muchas serán llevadas al teatro, otras a la pantalla; Jacqueline Audry y Pierre Laroche lo harán en Francia, en 1948. Audry Hepburn proyecta la vida de Gigi en los Estados Unidos en una creación realizada en Broadway, en 1951. Ese mismo año La Seconde es llevada a la escena por María Casares en un film de Jeanick Bellon. En 1953 es condecorada como Gran Oficial de la Legión de Honor. La película Le Blé en herbe, de Claude Autant-Lara, será una primera mundial, en 1954, año de la muerte de Colette sobrevenida el 3 de agosto. Francia le hace funerales nacionales, hecho que pone de mal humor a la alta burguesía y a los dirigentes religiosos de todos los credos. Su deceso hace relinchar a la Liga de la Moral y en voz queda, sus detractores en medio de rezongos  le lanzaban sus últimos fuetazos por pagana y libertina; en tanto que ella, en el sueño de lo inanimado permanecía impávida y ajena, en el corredor de honor del Palacio Real, para luego seguir al Père-Lachaise, donde fue inhumada.

 

 Estudios críticos:

 

Julia KRISTEVA, Le Genike féminin 3, Colette, Paris, Fayard, 2002

Colette. Lettres à Missy, edición presentada y anotada por Samia BORDJI y Frédéric MAGET, Paris, Flammarion, 2009

Marie-Christine BELLOSTA, « Colette » L’Hymme à l’univers, Paris, Belin, 1990

Marie-Françoise BERTHU-COURTIVRON, Espace, demeure, écriture. La Maison natale dans l’œuvre de Colette, Paris, Nizet, 1992

Mère et fille : l’enjeu du pouvoir. Ensayo sobre los escritos autobiográficos de Colette, Genève, Droz, 1993

Marcelle BIOLLEY-GODINEAU, L’homme-objet chez Colette. Ed. Klincksieck, 1972

Carmen BOUSTANI, L’Écriture-corps chez Colette, Villenave d’Ornon, Fus-Art, 1993 ; 2000 (Biblioteca de estudios feministas)

Marie-Christine et DIDIER Clément, Colette gourmande, Albin Michel, 1990

Régine DETALBEL, Colette comme une Flore, comme un Zoo, un répertoire des images du corps, Paris, Stock, 1997

Francine DUGAST-PORTES, Colette les pouvoirs de l’écriture, Rennes, Presses Universitaires de Rennes, 1999.

Jacques DUPONT, Colette ou l’univers concentré, ensayo, Paris, Hachette Supérieur, 1995 (retratos literarios)

Nicole FERRIER-CAVERIVIÈRE, Colette l’authentique, Paris, PUF, 1997 (escritores)

Michel GAUTHIER, La Poétique de Colette, Paris Klincksiek, 1989

Lynne HUFFER, Another Colette : The Question of Gendered Writing, University of Michigan Press, 1992

   

Biografías:

Claude PICHOIS et Alain BRUNET, Colette biographie critique, Paris, de Fallois, 1999

Michel DEL CASTILLO, Collete, une certaine France, Paris Stock, 1999

Sylvain BONMARIEGE, Willy, Colette et moi, Paris, Anagramme ‘éditions (reedición, con prefacio de Jean-Pierre THIOLLET, 2004

Michèle SARDE, Colette libre et entravée Paris Seuil, 1978

Herbert LOTTMAN, Colette, Paris, Fayard, 1990

Claude FRANCIS et Fernande GONTIER, Colette, Paris, Perrin, 1997

Madeleine LAZARD, Colette, Paris, Gallimard, 2008

   

Obras:

Además de las ya anotadas, las que siguen a continuación:

 

Claudine (1900-1903)

La Retraite sentimentale (1907)

La Chambre éclairée (recueil des textes publiés dans la presse à la fin de la Première Guerre mondiale (1922)

La Maison de Claudine (1922)

La Femme cachée (1923)

Le fanal bleu (1926)

La Naissance du jour (1928)

me (1929)

Sido (1930)

Le Pur et l’Impur (1932)

La Chatte (1933)

Duo (1934)

Mes apprentissages (1936)

Bella-Vista (1937)

La Jumelle noir,(1938)

Le Tourtounier, (1939)

Chambre d’hôtel, (1940)

Le Képi, (1943)

Gigi, (1944)

L’ÉtoileVesper, (1946)

Julie de Carneilhan, (~1941)

Le Fanal bleu (1949)

   

Llevadas al teatro:

 Chéri, con Colette, Maurice LAGRENÉE y Marguerite MORENO, Théâtre Daunou, 1925

Gigi, puesta en escena de Jean-Mihel ROUZIÈRE, con Muriel BAPTISTE, Alice TISSOT, Théâtre du Palais Royal, 1965

   

Adaptaciones:

 Para el teatro:

 Le ciel de lit de Jan DE HARTOG, Théâtre de la Michodière, 1953

 Para el cine :

 Chéri de Stephan FREARS, con Michelle PFEIFFER, 2009

 

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Jeudi 19 novembre 2009 4 19 11 2009 22:23

COLCREA Y REVISTA VERICUETOS

 

Invitan a la presentación del libro Escritos mexicanos de Porfirio Barba Jacob, recién publicado por el Fondo de Cultura Económica en su prestigiosa colección Tierra Firme, con investigación, selección y prólogo del escritor colombiano Eduardo García Aguilar.  

 


La presentación se hará con el monólogo García Lorca hace llover a Barba Jacob en la Habana de Alberto Bejarano acompañado por Álvaro Luna Porras y con la presencia de Efer Arocha.

 

Martes 24 de noviembre 19h30

Restaurante Salsa Rumba

10 rue Boutebrie 75005

M° Cluny La Sorbonne

 

Escritos mexicanos contiene 600 páginas de textos inéditos del poeta errante colombiano escritos en tres décadas de actividad periodística en diarios mexicanos, sobre Zapata, Porfirio Díaz, la revolución mexicana, la revolución Rusa, la guerra civil española, el auge de Hitler y Mussolini, la llegada de Trotsky a México, el estallido de la II Guerra mundial, las dictaduras centroamericanas, Bolívar, Jorge Isaacs y otros temas diversos que abren una nueva ventana desconocida a la prosa de uno de nuestros grandes autores, hasta ahora aplastado por una beoda leyenda maldita.

 


CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar...
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonría...
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar...
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en Abril el campo, que tiembla de pasión;
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de obscuro pedernal;
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
-¡niñez en el crepúsculo! ¡lagunas de zafir!-
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
¡y hasta las propias penas! nos hacen sonreír...
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer;
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar:
el alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.
Mas hay también ¡oh Tierra! un día... un día... un día
en que levamos anclas para jamás volver;
un día en que discurren vientos ineluctables...
Un día en que ya nadie nos puede retener!
Porfitio Barba Jacob


Par VERICUETOS
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Jeudi 19 novembre 2009 4 19 11 2009 22:22
La revue Vericuetos a le plaisir de vous annoncer la sortie de
Vericuetos XXIII, spécial Julio Olaciregui

Semillas de ficción  y otros disparates.
                            
Une soirée de présentation a eu lieu le 4 novembre 2009 à Salsa rumba
où une lecture d'une sélection de ses textes et signature du livre
 "Semillas de ficción y otros disparates"
a été faite par l'auteur.

Album souvenir de la soirée littéraire : link
                                     
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Vendredi 11 septembre 2009 5 11 09 2009 23:37
                                                                                                                                        

En un bosque de líquidas palabras, sueñan peces de pieles violáceas

Es el mundo de Milcíades Arévalo


Dossier o carpeta

Textos de Milcíades Arévalo

Entrevista de Libia Acero-Borbón

Francés Manuela Mariño Beltrán e Yves Moñino

Preludium de Luz Helena Cordero Villamizar

Introducción de Efer Arocha

 

                                                                                       Introducción


Milcíades Arévalo es un pedazo de obsidiana con muchos filos del planeta de las utopías escriturales, donde la exigencia impone soñar con ojos de caballo por lo abiertos, para lograr el germinar de manera constante e incesante el manar de ese ingrediente, con el cual se forja el material que en paciencia labra el vocablo que tiñe la sábana nívea. Herrero de duro metal que a golpe de porra ha descuajado roca para abrir el camino por donde sólo pueden transitar aquéllos que saben caminar a pie limpio con grueso callo, resultado de las asperidades y tropezones del sinuoso ascenso, que desde luego son escasos por lo pétreo y la agobiante sudoración, donde el empleo de toda la energía corporal e intelectual es necesaria para alcanzar la cima que la jornada requiere, y así poder escanciar el zumo de la palabra exprimida agridulce, el cual ha sido palpabilidad, goce o vituperio en el fundir de años en un territorio de interrogaciones apeñuscadas o dispersas denominado Colombia.


En su capital, Bogotá, ciudad de acentuadas disimilitudes escriturales, hizo cepa este creador de mundos. De una parte tenemos al escritor literario en los géneros de cuentista, novelista, ensayista y poeta; y de la otra está el editor, librero, periodista y divulgador de cultura. Dos sustancias que modelan por sí mismas un personaje. Sin embargo, el personaje que es Milcíades Arévalo, presenta una singularidad única y diferenciadora que es lo que lo caracteriza en el seno de la literatura colombiana. Esto lo encontramos en esa rara dimensión que es su lealtad y generosidad con el signo convertido en grafía, en el sentido de su continuación, promoción y divulgación. Militante de la otredad, concepción del desprendimiento y del encuentro. Quien esté interesado en hallarlo en su primer mundo, lo ubica como escritor a partir de 1964, fecha en la cual publicó su primer texto literario en el diario El Espectador, en su separata dedicada a la cultura, con un título que convierte en síntesis el tiempo turbulento de ese país, Bajo la luna todos los muertos son iguales. En cuanto a su segunda sustancia, en lo tempo-espacial, se sitúa el 23 de septiembre de 1972 cuando publicó el número cero de la revista literaria Puesto de Combate, de la cual es su fundador y director.


        Al detenernos en la carátula y pensar en el nombre, los conocedores del país, sin ningún esfuerzo encuentran que el nombre de la publicación es un reflejo del inconsciente social convulso, debido a que el título en la primera lectura de superficie, evoca el terreno militar. Nombre congruente con una publicación dirigida por el general Matallana o Camacho Leiva cuando estaban en servicio activo; o por qué no, por el secretariado de las FARC o  por el comandante Gavino del ELN. Pero no es así, en Colombia todo tiene muchas lecturas. La escogencia por parte de Milcíades fue un acierto, porque se convirtió en un acto premonitorio en razón de que ha enfrentado un combate prolongado de hazaña para mantener la publicación a lo largo de 37 años, apenas con sus uñas, fuerza y pulso. Se necesita mucho coraje para llegar hasta tan lejano puerto a punta de tan solo remos. En su juventud era ya marino y se lo cuenta a Libia en su entrevista.


           Un paso que resulta obligatorio para entender la fenomenología de la publicación literaria en Colombia, es interrelacionar así sea en forma brevísima, Puesto de Combate con otras publicaciones similares. La decana de las revistas literarias es Aleph, hasta donde pudimos investigar cumple 43 años. Fundada por el poeta Carlos Henríquez Ruiz, en una ciudad que tiene una geografía de lomo de caballo, conocida como Manizales. Publicación impávida por contenidos y sin zozobras por los acoses de la impresión. Prepara la edición número 150. Echó raíces en los predios puramente poéticos. El mal pensante, por su fisonomía se ubica de inmediato en un sello distintivo. Refleja la holgura material del texto literario. Andrés Hoyos su propietario, es un abultado bolsillo en lo económico que tiene como director al poeta y crítico Mario Jursich. Sus detractores sostienen que es una revista comercial que da cabida al texto en función instrumental. A ella accede lo granado de la elite social. Dicho en lengua brusca y directa, es una revista de la alta burguesía. Número, presenta algunas características similares a la anterior; empezando porque tiene gerente que en la actualidad es Ana María Mejía, dinámica y eficaz en materia de publicidad. El director es el periodista Guillermo González Uribe. Sus críticos afirman que sus puertas están abiertas para los escritores en ascenso social. Prometeo vino a la vida en Medellín, urbe de curiosidades; una de ellas es que parte de su transporte urbano se hace por aire. Fernando Rendón su director, aquí en París decía que allí se deshace de los malos augurios y olvida a sus encarnizados enemigos. Prometeo fue la gestora del festival de poesía, que lleva el nombre de la ciudad, acontecimiento de respetabilidad mundial en su género. Sus lecturas son un espectáculo multitudinario. En él participan decenas de poetas enarbolando distintas nacionalidades. Es un orgullo no tan sólo de la ciudad, sino también del país. Tiene una masa de detractores en el campo literario que hacen uso de todas las armas donde no se excluye la calumnia. En el campo del arte todo es comprensible y admisible; lo que sí resulta inaceptable, es la persecución jurídica o política que se le hace a su director. Es una revista que produce remezones que van más allá de la metáfora. Común Presencia Común Presencia agrupa a escritores, poetas e intelectuales de la clase media, dirigida por el escritor Gonzalo Márquez Cristo también editor. Hace verdaderos malabarismos para que no se le hunda la barca que siempre está haciendo aguas.

            Arquitrave, dirigida por el crítico literario Harold Alvarado Tenorio, quien haciendo uso de una gnoseología literaria debatida en el siglo pasado, que en lo esencial es la interrelación ética entre el creador y su producto arte, herramienta válida en el plano teórico, la ha convertido en la espada de Solimán para cortar cabezas del que esté al frente. El arte que es conocimiento, y en esta condición es el aljibe cristalino que refleja el medio donde se desenvuelve; la pluma de Alvarado es la cristalización de la exacerbación social violenta de la sociedad colombiana, puesto que sus juicios en la mayoría de los casos son diatribas de la maledicencia impotable y corrosiva, produciendo un efecto de pánico entre escritores y poetas. Sin embargo, no todos sus escritos son impotables y en algunos casos su osadía es necesaria. Colombia tiene algunos íconos literarios, entre los que se cuenta el escritor y poeta monarquista Alvarado Mutis sobre quien hasta hace algunos días, nadie hubiera osado escribir un mu; Harold le sacó los trapos al sol, como lo dice el título de una obra de Julio Olaciregui, en una descarga de antología. El patriarca, en tanto que persona, quedó hecho trizas tal como una fina porcelana cuando se cae de un estante de almacén.



La literatura colombiana es el producto de grupos, de corrientes, movimientos, donde lo contradictorio se encresta, produciendo feroces combates los cuales afortunadamente se hacen con espadas de cartón, así sean éstas como las de Harol Alvarado Tenorio. En el panorama, Puesto de Combate es representativo de lo anónimo, empezando porque le da espacio a los escritores de provincias que nadie considera en las grandes ciudades. Ella es lo marginal para el código del establecimiento. Comparte espacio con Ulrika, La Puerta y Punto Seguido. Las publicaciones oficiales las representan las revistas universitarias, muchas de las cuales son excelentes, que desafortunadamente el grueso lector desconoce, debido a que no salen jamás de los claustros.


Milcíades Arévalo ha sido un verdadero heurístico en aquello de ganarse el pan, ése de trigo, para lograr mantener la vida en pie, comenzando porque uno de sus oficios preferidos es el de acumulador y vendedor de libros viejos y nuevos. Sostiene que en su casa del barrio Egipto tiene aposentos que guardan celosos incunables, siendo una de las fuentes que le engulle la mayor parte del tiempo nocturno pasando de una página a la otra, a la luz de un candil eléctrico, en posición de lectura a la manera de Plinio El Viejo. De la cantera de lector voraz ha extraído saberes que son los que le han permitido por años, deambuleos por todos los rincones del país, dictando conferencias tal como lo hicieran los sofistas griegos, donde es abordado por la juventud indagándolo sobre variedad de interrogaciones literarias. También es asesor de talleres de literatura en el uso de estilo y otras técnicas requeridas para lograr dominar el manejo del idioma, igualmente jurado en concursos de poesía y narrativa. Periodista en el diario La Prensa; donde escribía una columna semanal. Fue director de publicidad en “Arte Sancho”. Fotógrafo de flash y de luz natural. Tramoyista de escenario, gerente de banco, corrector de pruebas, diagramador de libros, revistas, folletos y de otras necesidades de la imprenta. Editor de libros y revistas, propietario de la librería El Cid, que existió en alguna ocasión en Santa Marta. Ciudad que bordea el mar Caribe, en cuyos alrededores hay un pueblo de pescadores denominado “Taganga”, codiciado por artistas e intelectuales colombianos y latinoamericanos que viven en Francia, los que ya han empezado a emigrar hacia ese idílico paraje, entre quienes se encuentra el pintor Álvaro Valbuena, amigo de Vericuetos y del suscrito.


Como hemos anotado, Milcíades Arévalo, se lanzó a anaqueles con una obra de teatro que publicó el diario El Espectador, cuando el Suplemento lo dirigía Guillermo Cano, en la capital colombiana, en fecha y título mencionado al inicio de esta presentación. Acción, cimiento de su primer mundo; el otro, el de editor, difusor …  lo pergeñamos en los párrafos anteriores. A partir de ese entonces pasarían por las páginas de dicha separata, escritos literarios de Milcíades, sobre narrativa en el género del cuento. No obstante, de haber hecho conocer del público muchos de sus cuentos, mediante lecturas y en distintas formas del impreso, me manifestó por teléfono que es un cuentista inédito en razón de que tiene arrumes en un rincón donde escribe, dejándolos reposar para que cuajen sarro y fundan el aroma agrio del tiempo. Son páginas vírgenes que ninguna otra mano distinta a la de su creador han hecho crujir la hoja en su sueño profundo. A pesar de esto han salido a refundirse en el torrente de la letra impresa algunos libros. Aquí ustedes pueden apreciar dos carátulas Manzanitas verdes al desayuno e Inventario de Invierno



            De Manzanitas verdes al desayuno encontrarán más abajo el cuento “El cachorro salvaje” en español, y también la traducción al francés.


Luz Helena Cordero Villamizar en el Preludium del libro Manzanitas verdes al desayuno, de Milcíades, analizando contenidos textuales plantea:


Hay quienes creen que el autor se esconde detrás de sus personajes

y de sus tramas, convirtiéndose en un dios implacable que gobierna

el universo de su obra, o que a veces se comporta como un cobarde

para esconder sus propias miserias. Pero la obra siempre trasciende al

autor y toma su propia identidad, reclamando el derecho a la libertad

interpretativa.


Lo que Luz Helena llama “libertad interpretativa”, es un hecho objetivo en una obra de ficción, ensayo, poética u otras; es lo que en gnoseología de la crítica literaria se analiza recurriendo a la categoría de lo polisémico. Ésta es una herramienta que mide los contenidos de calidad. A mayor polisemia, una obra tiene más opción de ascender a los significantes categoriales que desentrañan y establecen el verdadero valor de ella. Con la anterior afirmación no se expresa que la polisemia sea un valor determinante en el juicio estético, sino que es apenas uno entre muchos otros. Lo importante aquí es el hecho de que la obra de Milcíades, origina teorización sobre su creación dentro del mismo texto de ficción, y de ello se deriva una consecuencia. Va más allá de su propio producto-arte, entendido en su especificidad, en el ahí creativo. La especulación lo dispara sumergiéndolo en lo general del género, y por esta fenomenología en razón de que presenta un rasgo diferente, queda ubicado en un terreno distinto al de la pura creación. No es solamente la presentación orientadora del lector, sino el inicio de una valoración más profunda.

 

          Al leer el conjunto de la obra de este autor, el lector descubre un contenido que puede calificarse de original. Hay una exhalación en el tratamiento temático que se mezcla con el material que construye la frase o el párrafo, donde se encuentran dos matices que forman la palabra literaria. El uno proviene de la oralidad vigente en el hablar de los colombianos, y el otro se deriva de la palabra escrita, ella cuidadosamente seleccionada busca la robustez y resistencia requeridas para ascender a lo ficcional. Para hablar de su obra se necesita de un trabajo profundo; de nuestra parte por motivos de espacio consideramos suficiente.

En conversación con el autor descubrí que es un lector voraz. Sus preferencias en lectura han pasado por todos los clásicos con cierta inclinación por Arthur Rimbaud y Simone de Beauvoir. Me llamó la atención que conociera perfectamente la obra de Henri Barbusse, empezando por Le Feu (El fuego), prix Goncourt 1916. y PleureusesPlañideras), texto poético publicado en 1895. Hablando sobre las futuras promisiones colombianas, me manifestó que presentaban cantera de talento: Juan Felipe Robledo, Felipe García Quintero, Ana Milena Puerta …



Milcíades Arévalo comenzó a ser parte de la materia animada un día 28 de julio de 1943 en Zipaquirá, depart amento de Cundinamarca en Colombia. Hombre de amores extraviados en unión libre ha continuado su proyección hacia el futuro con tres vástagos; una mujer y dos varones. Su trabajo en la Marina Mercante lo convirtió en viajero por el mundo, dándole acceso a diversas culturas que fueron raíces nutricias de su bagaje intelectual. En lo que respecta a su instrucción tradicional no tiene ninguna; precisamente es uno de sus orgullos. Me comentaba que en su casa paterna nunca se conoció un libro. La razón de esta ausencia era la carencia de utilidad. Como sostienen los dialécticos, el uno está en el otro; el no tener genera el tener. En la actualidad el escritor se deleita en una exuberante biblioteca, como pueden verla más abajo en la foto de la entrevista que le hizo Libia Acero-Borbón, en Barrio de La Candelaria en Bogotá, donde tiene sus predios escriturales. Los estantes también contienen sus propios textos que han sido traducidos al inglés, portugués, italiano y francés. Olver de León me regaló una Antología en francés de cuento latinoamericano, en una noche cuando trabajábamos a Horacio Quiroga sobre su legendario cuento Anaconda. Por aquel entonces vivía en la calle cours de Vincennes muy cerca de la Place de la Nation aquí en París. Leyéndola encontré un texto de Milcíades.

 

                                                                                                        París, 14 de septiembre de 2009                                                     



                                       MANZANITAS VERDES AL DESAYUNO

                                                                Preludium

 

          Hay quienes creen que el autor se esconde detrás de sus personajes y de sus tramas, convirtiéndose en un dios implacable que gobierna el universo de su obra, o que a veces se comporta como un cobarde para esconder sus propias miserias. Pero la obra siempre trasciende al autor y toma su propia identidad, reclamando el derecho a la libertad interpretativa. Existe una tendencia general a asociar los contenidos de las obras con referencias biográficas de sus autores, haciendo que las obras se conviertan en apéndices o contenidos miméticos de la vida del escritor. Esta mirada niega a la literatura su poder de vuelo, su facultad de ser un universo propio y su fuerza para transformar el mundo. Las obras son mejores o peores que sus autores y esta suerte de cordón umbilical debería ser roto a la hora de ponderar un cuento, una novela o un poema. Por el afán de asociar el contenido de la obra con la vida privada del autor se han cometido arbitrariedades e históricas condenas judiciales y morales, para vergüenza de la humanidad. Otra cosa es referirse al trabajo del escritor como ser creativo para quien la literatura puede ser un antifaz, una armadura que lo aísla de todo, menos del estremecimiento; el escritor tiene algo o todo de camaleón; la escritura es la creación de un lugar donde el autor se desnuda de trinquetes sociales para vestirse de palabras capaces de provocarle el vuelo.  

 

          Milcíades Arévalo, el mismo que hace de la poesía su Puesto de combate, ese mago de las ediciones capaz de hacer surgir revistas y libros como respuesta a los escollos del mercado editorial, aquel eterno niño enamorado de la poesía, en apariencia tímido y casi frágil, juguetón como un gato de cristal, ha creado un mundo en donde los personajes son apenas un pretexto para plantear la obstinada pregunta por la soledad. Porque las tramas de estos cuentos son una y la misma: la angustia por la soledad y esa búsqueda compulsiva del amor. No importa si su nombre es Lavinia, Ana Magdalena, Dinara o Alina, la mujer es siempre la promesa de una felicidad que se escurre entre las manos, que se evade por la ventana para volar en medio de los edificios, que se esfuma en un sueño o se escapa con un puma que acaba de aparecer en el baño. La recurrencia de imágenes y escenas eróticas es un juego permanente que además de incitar en el lector su propia fantasía, le recuerda la angustia por trascender la condición de abandono, la necesidad de atarse a otro o a otra que siempre forma parte de la ficción.

 

          Otra presencia recurrente en estos cuentos es el cuerpo de los libros y las alusiones a la literatura como elemento vital, poder seductor que salva al protagonista de su miseria afectiva. Son los libros la otra cara del amor, la fuerza que llena para no desfallecer ante las cargas cotidianas de un mundo plagado de deberes y normas lejanas o negadoras de lo humano. Los libros y el espíritu que los ha engendrado son lo único que permanece, la  única eternidad que, a falta del amor, ayuda a sobrevivir en medio del abandono.

 

          Más allá del insólito Milcíades, misionero de la poesía, la invitación es para que lectores y lectoras se enfrenten sin piedad a Manzanitas verdes al desayuno y en este combate por extraerle sus jugos y desechar sus huesos, alcancen a saborear el amor, el pálpito de la poesía. Tal vez hurgando en sus recurrencias pueda hallarse el antídoto contra esa tediosa compulsión a huir de la soledad.

 

Luz Helena Cordero Villamizar (poeta y narradora).

Bogotá, D. C., 20 de abril de 2009.


 

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